El gobierno portugués está preparando una bonificación del diésel agrícola como medida para detener el impacto del aumento de los precios de los combustibles en los alimentos. La iniciativa surge en un contexto de crecimiento continuo de los costos energéticos que afecta al sector primario.
El ministro de Economía y Cohesión Territorial consideró "particularmente preocupante" el aumento del costo del diésel en la agricultura. La declaración evidencia la atención del ejecutivo ante la presión financiera que los agricultores enfrentan actualmente.
El gobernante destacó que los agricultores no tienen margen para reducir el consumo de diésel, ya que este combustible es esencial para el funcionamiento de los tractores y las máquinas agrícolas. Esta limitación vuelve la actividad agrícola particularmente vulnerable a las fluctuaciones de los precios de los combustibles.
La medida de bonificación busca mitigar el efecto cascada que el aumento de los costos de producción agrícola puede tener en los precios finales de los alimentos destinados al consumidor.



