Vila-real inicia este viernes sus fiestas en honor a la Mare de Déu de Gràcia, descritas como una ciudad con corazón de pueblo. Durante estas celebraciones, los habitantes volverán a salir a las calles para encontrarse con familia y amigos, compartiendo penya, música, tradición y alegría.
El elemento central de las fiestas es la baixà, un gesto que conecta directamente con la historia de la ciudad: la bajada de la imagen de la Mare de Déu desde el Termet hasta la ciudad. Esta tradición lleva realizándose durante 269 años.
La baixà representa un elemento fundamental de identidad para los vecinos de Vila-real, quienes repiten cada año este ritual que forma parte de su patrimonio cultural y religioso. El artículo sugiere que en medio de la fiesta, es bueno recordar el significado de estas tradiciones.




