Rusia regresó a la mesa del G20 por primera vez desde la invasión de Ucrania, con la participación de Anton Siluanov, ministro de Finanzas ruso, en la reunión de dos días celebrada en Asheville, Carolina del Norte. La invitación fue cursada por Estados Unidos, país que ostentaba la presidencia rotativa del grupo en ese período.
Los representantes europeos manifestaron su protesta al negarse a participar en la tradicional "foto de familia" del evento, demostrando su incomodidad con la presencia rusa en el foro internacional tras más de dos años desde el inicio del conflicto en Ucrania.
Este regreso de Moscú al G20 representó un momento significativo en la diplomacia internacional, evidenciando las tensiones persistentes entre los países occidentales y Rusia en el ámbito de los foros multilaterales, con los aliados europeos demostrando su alineación con la posición de condena de la invasión rusa.



