El presidente colombiano confirmó el cierre de las negociaciones de paz con tres grupos armados irregulares. La decisión se tomó debido a la falta de "voluntad real y verificable de paz" por parte de estos grupos.
Los grupos afectados por el fin de los diálogos son dos disidencias de las FARC y las Autodefensas Conquistadores de la Sierra Nevada. Estas organizaciones continuaron con actividades violentas y no demostraron compromiso genuino con el proceso de paz.
Con el cierre de las conversaciones, el gobierno colombiano señala que no continuará invirtiendo recursos en negociaciones que no presenten resultados concretos. La decisión refleja la posición firme del ejecutivo de que exige compromisos efectivos antes de dar continuidad a cualquier proceso de diálogo.
El anuncio representa un retroceso en los esfuerzos de pacificación del conflicto armado en Colombia, que ya había avanzado con acuerdos anteriores, principalmente con las FARC originales. El gobierno mantiene, sin embargo, la disposición de buscar la paz cuando haya socios dispuestos a cumplir compromisos reales.




