Cuba ha denunciado públicamente un plan de Estados Unidos que, según las autoridades cubanas, tiene como objetivo provocar una "rendición por hambre" en la isla. El gobierno cubano considera que las medidas económicas implementadas por Washington constituyen actos de genocidio contra la población cubana.
Las autoridades de Cuba han señalado tres medidas específicas como ejemplos de esta política: el embargo económico estadounidense en vigor desde hace más de seis décadas, el bloqueo petrolero iniciado por Washington en enero, y las sanciones impuestas a empresas extranjeras que mantengan vínculos comerciales con Cuba.
Estados Unidos es señalado como principal responsable de estas medidas, mientras que Cuba denuncia que la combinación del prolongado embargo, las restricciones al suministro de petróleo y la presión sobre empresas internacionales tiene como objetivo forzar una rendición del país a través del hambre y el sufrimiento de la población.



